
Cierro los ojos e imagino
no existir, mientras todo pasa
a mi alrededor.
Me desprendo
de quien creo ser,
de mi sentir condicionado,
de las ideas coleccionadas
en el camino - vida.
Se desintegra
el celuloíde,
se apagan las sirenas,
desaparecen los espejos.
Mi alma no tiene nombre.